jueves, 16 de diciembre de 2010

Hiiiiiiijas!

Bueno, no pude dejar de expresar esto...

Estoy en la cafetería de confianza. Había un vato sentado solo en una mesa, una chava compró un café y le pidió permiso de sentarse ahí (había solo 2 sillas vacías en la cafetería, eran de esa mesa); pasaron como 4 minutos antes de que ella hiciera plática. Escuché que ella dijo que haría tiempo porque iba a noSéDónde con noSéQuién pero no quería llegar sola. Después de unos 20 minutos sonó el teléfono de esta chava, dijo que estaba en la cafetería y que salía para aquelLugar en unos 5 minutos... Pasaron otros 10 minutos (bueno, no sé exactamente cuántos, pero fue un rato) y volvió a sonar su teléfono: ya salí para allá -dijo la chava-. Siguieron platicando, otros 10 minutos y volvió a sonar su teléfono (ella hizo ademanes como que no quería contestar): ya estoy llegando, estoy dando vuelta aquí en algunaCalle. Otros 10 minutos y sonó su teléfono, no contestó e hizo ademanes de no querer contestar, él le dijo: ya, dile la verdad... Bueno, ha sonado otras 2 veces en lapsos como de 10 minutos y ella ya no contesta; aquí es donde yo digo que el coqueteo de ella hacia él fue obvio desde la primera vez que sonó su celular.

Maldita sea, quiero pensar que no todas las mujeres son así. Ojalá que cuando tenga una cita con una y ella haga algo de este estilo, no me diga que ya va a llegar, vaya, que no me mienta (tanto). Mínimo que me diga: la neta la neta la neta la neta, voy a llegar como en una hora (podría omitir "la neta"), o "ya no voy a ir, cambié de opinión".

(El celular de la chava sonó por última vez hace como 20 minutos).

Estoy anciano (más) y no soy de Xalapa.

Hace tiempo fui voluntario en un festival de cine en Monterrey. En algún momento de aquella experiencia me mandaron a cumplir con una asignación junto con 4 muchachas, era mi primera actividad a cubrir, pues empezó la dinámica de conocernos:

-Preguntas variadas-
- Alguien: ¿Y tú cuántos años tienes? -preguntándome a mí-
- Yo: ¿Cuántos me calculas?
- Alguien1: Mmmm, no sé, soy mala para calcular edades.
- Yo: No te preocupes, ¿de cuántos me ves?
- Alguien1: No sé, ¿unos 32?
- Yo: Ok... ¿Y tú cuántos me calculas? -preguntándole a otra de ellas-
- Alguien2: 27.
...

Bueno, una de ellas ya sabía mi edad, las otras tres dijeron 32, 27 y 26. Luego, la más reciente, el viernes pasado tuve una cena con mis compañeros de la clase de voli; a alguien se le ocurrió empezar a preguntar edades, cuando tocaba que me preguntaran a mí yo pregunté lo mismo: "¿Cuántos me calculas?", la maestra interrumpió y dijo: Martín, tienes... Déjame hacer cuentas... Eres del 79, tienes 31 años, le dije que no y ella se aferró a que sí... Total que terminé sacando mi credencial de elector.

Y en otro tenor, hay personas que firman, afirman y aseguran que yo soy chilango, me han dicho que no me debe dar pena decirlo, pero obviamente soy chilango. Desde que llegué a Mty, siempre que pregunto de dónde creen que soy, responden que del DF, incluso sin que yo pregunte sienten que ya les dije alguna vez que soy del DF.

Jajajaja, Ana me dijo que necesito un asesor de imagen, yo también lo creo... Naaat!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Uno ya no puede ser colorido porque se amargan.

Así lucía mi espacio de oficina desde el viernes 18 de noviembre; debo agradecer a mis compañer@s que adornaron el lugar...
Hasta ayer, 7 de diciembre, yo no quité los globlos que se ven (solo se había reventado uno), sé que lo haría pero me daba weba reventarlos y tener que quitar la basura generada, además del ruido que provocaría. Pues hoy, miércoles 8 de diciembre, llegué a la oficina y "sentí algo raro", después empecé a notar que había basura... Pues sorpresa! Alguien, anónimo, reventó todos los globos, y no solo eso, sino que además no se molestó en quitar absolutamente toda la basura generada (dejó cinta con pedazos de globo en el punto donde estaban detenidos, tiras de serpentina y uno que otro confeti). Pinche gente amargada.

(A ver si mañana saco una foto de cómo quedó el lugar y le doy update al post).

lunes, 6 de diciembre de 2010

El intercambio de la ofix...

El sábado pasado (4 de diciembre) se hizo un festejo "quesque" pre-posadeño de la oficina. Unos cuantos días antes se organizó también lo del amigo secreto y el intercambio...

Para lo del amigo secreto pusieron unas hojas en un lugar visible por todos con los nombres de los que decidimos entrar a esa divertida dinámica. El truco de esas hojas era escribir qué querías que te regalaran, según esto, para evitar inconformidades al momento de recibir su (s) regalo (s). Yo decidí no escribir algo y esperar a que "mi amigo secreto" le pusiera un poquito de talento; siempre consciente de que no podría esperar mucho, de hecho, de que podría recibir cualquier cosa. Por otro lado, la persona a la que yo debía regalarle, tampoco escribió algo durante varios días que estuvieron las hojas pegadas, cosa que me tenía un tanto cuanto contento, pues pensé que ella (sí, era una mujer a quien yo tenía que regalarle) también quería que yo le pusiera un poquito de talento...

El fin de semana anterior (sábado 27 de noviembre) fui a Veracruz (podría decir muchas cosas al respecto, todo se resume a que fui simplemente feliz desde como una semana antes de viajar, y hoy, a casi una semana de haber regresado, sigo siéndolo); en aquel viaje aproveché para buscar un regalo... Recorrí el malecón como hace años no lo hacía, de esa que voltea uno en todos los locales, en algunos se acerca, se mete, agarra algunas cosas, les da vueltas, "y así"... Lo que más me acerqué a querer comprar fue un reloj de pared en forma de timón, no era feo, pero no me convenció, luego había otro como de salvavidas, pero tampoco me convenció. Total que no compré algo en el puerto, fue hasta el martes que me encontraba en Córdoba y en algún momento, yendo por una plaza (del chingo que hay en Córdoba... #Naaat!) que me llegó olor a café. Entré a una tienda donde pude encontrar un chingo de productos de café, pues compré gomitas (nunca las había visto), granos cubiertos de chocolate oscuro, claro y blanco, galletas, dulces, natillas y bombones, el plan era armar un bonito conglomerado de productos cafeteros. Ya después me acordé que mi mochila estaba llena, y solo podía viajar con la maleta de mano; la solución fue: los dos pantalones con los que voy a viajar puestos y las dos sudaderas (porque ya no cupieron en la mochila), los atasco con todos los productos. Y como fue (ya no les platico el chou para atrevesar el detector con cuanta madre apretada en la mochila y en mis bolsillos). Regresé a Mty y me voy dando cuenta que el viernes mi compañera de trabajo escribió algo en la hoja de "qué quieres que te regalen?"... Una tarjeta de regalo de Zara o de Mixup. Mta! Pensé en no comprar ninguna de esas tarjetas, pero capaz y era alérgica (en el peor de los casos), o simplemente no le gusta el café, y pensaría: "chinga'o Martín, jugándole al mago... Si te escribí ahí en las pinches hojas lo que quería, además ni estaba tan difícil".

Se esperaba que el regalo (el mero chido) fuera entregado el sábado 4, en la posada (mmmm, o era pre-posada¿?); así que hice mi plan bien básico... Salgo de la ofix a las 1300, paso a comprarme algo de comer, llevo a lavar el coche (o llevo a lavar el coche, y mientras lo lavan, voy por algo de comer), voy a la plaza a comprar la tarjeta de Mixup con ochocientos mil millones de piedrólares, compro una bonita caja y otros elementos decorativos ad hoc, me voy a mi clase de italiano (que es a las 1500), salgo de mi clase (a las 1800), paso al punto de reunión con Ana, mientras espero a que llegue Ana, armo y decoro bien chingón mi regalo, llega Ana y nos vamos a la posadísima. Resultado: todo chingón. Bueeeeeeno, pues sali como a las 1340 de la ofix, no pasé a comprar de comer, me fui directo a la plaza; ooooobviamente a todas las personas se les ocurrió ir a la plaza en ese momento, pinches 20 minutos para estacionarme. Compré la tarjeta, la caja, unos bonitos adornos y me fui, 1525 estaba saliendo de la plaza... Agarré camino con la mejor intención de llegar a mi clase, casi a las 1600 había avanzado como 3 kilómetros, me faltaban como unos 6 más, algo así como media hora más de camino mínimo; me rendí y no fui a mi clase. Ya fui a comprarme algo de comer...

Al rato llegamos a la posada, iba en la mejor disposición de recibir cualquier regalo, y de entregar mi respectivo regalo con todo mi cariño, sabiendo toooooodo el esfuerzo que me implicó... Pues la compañera a la que me tocó regalarle no fue, el pinche regalo ni lo saqué de la cajuela (sí, falté a mi clase por nada, carajo!); y para chingarla de acabar, me preparé para todo, menos para que mi amigo secreto tampoco fuera, y no, ese sábado no recibí regalo.

Estuve a punto de deprimirme e irme a encerrar a algún lado a atascarme de productos cafeteros.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La hora de salida del bus...

Estábamos en la sala de espera, unos fueron al baño y regresaron diciendo que ya habían anunciado nuestro bus (en el baño se entendía mejor lo que anunciaban en el altavoz). Caminamos a las puertas donde está el clásico poliRevisaBoleto que te permite pasar...

Yo: Disculpe, el bus de las 11:16.
Él: ¿11:15.?
Yo: No, 11:16.
Él: No, 11:15.
Yo: No, 11:16.
Él: A ver -estirando su mano esperando tomar el boleto que estaba en la mía. Le entrego el boleto, lo ve-. Ah, sí, es este -> -señalando el bus estacionado justo detrás de él-.

¿Será que tengo cara de que no sé leer y entender los datos de un boleto de autobús? Aunque sí debo decir que no recuerdo haber visto otro boleto cuya hora anunciada de salida del bus no fuera múltiplo de 5, creo que el poli se pasó de wey preguntándome 3 veces lo mismo para al final decirme lo que le pregunté desde el principio.


(Chale! Hay dos muchachas en esta cafetería que siento me ven mucho, como que deseosamente. Se me ocurrió que ven en mí un hombre con el que les gustaría salir, supuse que es porque los rayados de Monterrey están a 5 minutos de jugar la final del fútbol mexicano contra el Santos, entonces han de creer que no me idiotiza [tanto] el fútbol).

martes, 9 de noviembre de 2010

Ni el subdirector daba un peso por sus alumnos...

De alguna manera me acordé del torpe subdirector que hubo un rato en la prepa que estudié. Ok, ok, en la prepa a la que fui...

Iba en 5to semestre, creo que corría el mes de febrero, no estoy seguro del mes pero del año sí, era el 2004. Unas semanas antes habían ido a dicho plantel algunos "cazaTalento" de la universidad donde cursé mi carrera. Según recuerdo, fuimos 4 personas de mi generación a presentar el examen de admisión al que nos invitaron ese día. Fue una compañera que era seriesísima (y que según recuerdo, siempre peleaba el primer o los primeros lugares del cuadro de honor), mi homie elDano, otro vato y yo. Como a los quince días convocaron a reunión de padres de familia en "elCoba" y creo que teníamos que estar también los alumnos; o más bien era de alumnos y debíamos llevar a nuestros padres; algo así. No sé qué madres querían decir (mis padres solían ir solo bajo petición explícita con documento firmado; no es que no les gustara, pero era intrascendente que fueran, las mierdas que decían se las podía decir yo siiiiin pedos, y hasta más divertido; era mejor que se fueran a trabajar en vez de perder su tiempo. Pero bueno, así se mueven esos menesteres cuando uno estudia prepa).

La reunión era en la tarde. Llegamos mis padres y yo a dicha reunión, saludamos gente sin importancia, otra sí importante, otra poco menos, así hasta que me tope alDano y este me dijo que habían hablado a su casa para decir que fuera a recoger los resultados de su examen de admisión (del examen al que nos invitaron los "cazaTalento"); a los pocos minutos llegó la compañera seriesísima y me dijo que también hablaron a su casa; yo me espanté porque a mi casa no habían llamado, o al menos no lo sabía, pensé que quizá hablaron y no estábamos (mis padres trabajaban en la mañana, mi hermano y yo íbamos a la escuela, hasta después de las 1500 ó 1600 ya había alguien en casa para poder contestar). En ese momento nos fuimos elDano y yo a recoger los resultados; nuestros padres se quedaron a escuchar la plática, pobres.

Regresamos como una hora después ya sabiendo nuestros resultados. Creo que ya había terminado la junta formal y solo platicaban. Mi madre (que es muy platicadora, sociable, amiguera, conocida, etc) me dijo que le preguntaron dónde estaba yo (o algo así), el chiste es que dijo que fui a recoger mis resultados del examen de admisión; el subdirector le preguntó de qué escuela, a lo que mi madre respondió que de la que habían ido los "cazaTalento" hacía unas semanas... Ahí el subdirector dijo: "cómo cree que alguno de aquí va a quedar en esa escuela".

Qué bueno que ese wey no es mi papá, ni mi tío, ni mi familiar, ni mi amigo; pero qué lamentable que era el subdirector de una institución educativa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La plaza maldita...

Aproximadamente a los dos meses de haberme mudado a Mty vandalearon mi coche; aunque supongo que intentaban algo más grave, pues solo lograron quitar el vidrio en forma de aleta que está en la puerta trasera, pero mi dispositivo de seguridad se activó justo a tiempo, para permitir el arrivo del ejército, el servicio secreto y el guardia de la plaza; los malechores, al parecer, desaparecieron a tiempo. En esa pinche plaza hay dos restaurantes, un supermercado de esos de membresía, y su versión sin membresía.

Después de aquella lamentable situación he regresado a la plaza, con la única técnica de ir por un café a uno de esos restaurantes (es infinito) para cachar Internet. Hoy fue uno de esos regresos. Fue incómodo notar que a la entrada acaban de poner "plumas", para cobrar el estacionamiento. Fui primero al supermercado sin membresía para comprar las frutas y la botana de la semana que me es tan necesaria en la oficina, y de ahí me dirigí al Internet. Más incómodo cuando la mesera me dijo que no tenían Internet y yo ya había pedido mi descafeinado, ni pedo. Estuve como una hora (quizá más) acomodando archivos en mi compu y pendejeando (y por cierto, me encontré unos videos divertidísimos).

A la salida de la plaza decidí dirigirme a la cafetería de confianza en búsqueda de Internet, llegué al coche y "lo vi raro", como que caído, e hice lo que casi nunca (darle un rol alrededor y ver qué pex). Oh sorpresa! Ponchada la llanta de atrás del chofer. Lo bueno que mi padre me enseñó bien cómo cambiar llantas; y a pesar de que al gato que tengo le hace falta un aditamento que se me perdió (era para hacer palanca más cómodamente), con un lapicero (que cabe mencionar, apenas hoy en la mañana guardé en la mochila) pude solucionar el desmadre. No sé cuánto tiempo tardé, pero creo que la cambié satisfactoriamente. Y no, no pienso regresar a esa pinche plaza de cagada, además van a cobrar el estacionamiento.

(Dos personas frente a mí en esta cafetería han agarrado su café 4 veces cada uno en los últimos 8 minutos para agitarlo y confirmar que ya están vacíos, qué memoria tan pinche tienen; y se ven jóvenes, como de 20 años).